Hola a todos.

Hoy nos van a tener que perdonar, pero no vamos a hablar de Tardis, aunque sí de teatro. A raíz de mi experiencia como monitor de teatro en el instituto de secundaria “Monserrat Roig” de Elche ha llegado a mis manos una redacción de una de mis alumnas, Daniela Minguez, quien dentro de un mes más o menos se subirá al escenario por primera vez. En ella nos cuenta cómo se imagina que será su bautismo de fuego escénico y como no he podido evitar sentirme identificado con ese texto, como me imagino que más de uno, le he pedido permiso para postearlo en nuestro blog. Allá va:

Ya ha empezado. Se escucha la música que indica el comienzo del espectáculo. Los nervios se apoderan de mí. Intento calmarme respirando profundamente. Consigo tranquilizarme un poco, pero no puedo dejar de temblar. Miro hacia la izquierda y ahí estás tú, a mi lado, con los mismos nervios que tengo yo. Pero tú sonríes para tranquilizarme. Te doy ánimos con un abrazo y consigo dejar de temblar, pero los nervios siguen ahí.

Es nuestro momento. Se abre la puerta y nuestras cabezas aparecen ante mil ojos que nos miran, que están atentos a cada uno de nuestros movimientos.

Hablo yo, hablas tú y de nuevo hablo yo. Realizamos el conjunto de pasos que tenemos que hacer. Ahora viene tu frase y la dices sin problemas, con total tranquilidad. Tu actitud me transmite mucha seguridad y los nervios desaparecen. Seguimos con nuestro papel y todo va sobre ruedas. Termina nuestro momento, salimos y nos quedamos entre bambalinas para ver a nuestros compañeros.

Pasan los minutos, aunque parecen segundos. Ahora voy yo sola, giro la cabeza en todas direcciones y tú no estás.

Me dan la bienvenida y aparezco delante de los mil ojos que minutos antes nos habían observado. Saludo a los demás y mi voz tiembla. Hablan los compañeros mientras los nervios acuden a mí a pasos agigantados. Los demás dicen sus frases, es mi turno, pero yo no recuerdo lo que tengo que decir. Las manos me sudan y empiezo a verlo todo negro; las luces se apagan en mi cabeza. Intento disimular y decir cualquier cosa para que no se note mi fallo, pero me he quedado en blanco. Ahora no puedo pensar en otra cosa que no sean los mil ojos que están esperando a que reaccione. Entonces aparece la magia que siempre llega en el momento oportuno y tú intervienes diciendo tu frase, aunque no te tocaba. Has salido para ayudarme, me lo dice tu mirada. “¡Muchas gracias!” es lo primero que aparece en mi cabeza.

Una a una las luces de mi mente se van encendiendo, todo se aclara por momentos, mis manos dejan de sudar y me tranquilizo poco a poco.

Me giro hacia ti y me lanzas una mirada que me inspira confianza. Entonces todas mis frases acuden, ordenadas, a mi mente despejada. Hablo yo, hablas tú. Terminamos nuestro texto, me coges del brazo y salimos dando saltitos por la puerta, haciendo nuestro papel.

Ya fuera de los ojos de la gente, te doy un abrazo, agradeciéndote lo que acabas de hacer.

El espectáculo continúa y nuestros compañeros lo hacen genial, todo acaba bien. Las luces se apagan, a mis oídos llegan los aplausos frenéticos de los mil ojos y lloro de emoción. Nos colocamos en nuestro sitio. Las luces vuelven. Salen nuestros compañeros a saludar y los aplausos suenan más fuertes y frenéticos a medida que vamos apareciendo todos. Salimos tú y yo, saludamos y nos apartamos. Aparecen los protagonistas y los ojos aplauden todavía más fuerte. Cuando todos estamos a la vista, formamos un cuadro precioso, con el cual nos despedimos de esos mil ojos.

Aparece nuestro director y somos nosotros los que le aplaudimos para darle las gracias por habernos enseñado tantas cosas. Se cierra el telón y todo termina.

Espero veros a todos allí. Un saludo y gracias a Daniela por dejarnos postear su texto

Las Peras del Olmo 2009-2010

Nota: El texto hace referencia a la participación de Daniela en la obra “La extraña pareja” de Neil Simon en la que interpreta a Gwendolyn. El grupo Las Peras del Olmo la representará en el Gran Teatro de Elche el 21 de Junio de 2010 dentro de la Mostra de Teatre d’Ensenyament Mitjà.

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